Hay una imagen muy bonita del amor del Padre a su hijo, es una pintura del artista holandés, Rembrandt «El retorno del hijo prodigo». Y en ésta imagen, a Dios lo pinta como un anciano, veremos que también sus manos, una es masculina y otra femenina. El amor de Dios por nosotros, se escapa de la visión humana. Cuando tú vuelvas a Dios, si es tu caso, cuando tengas el valor y haces el esfuerzo de volver a Él, te hará experimentar la fuerza de su ternura. Todos hemos conocido el amor de una mujer, de un hombre, de nuestro papá y mamá, pero ojala no te mueras sin experimentar la ternura de Dios. En la pintura vemos que hay más personas, una que está de pie, es normal, pero de tras en el fondo hay algunos mirones, uno que es joven como ese que siempre ha estado en la iglesia pero que aún no ha experimentado la ternura de Dios, el volver a Dios, ser abrazado por Dios, ser salvado por Dios; cumplen, dan limosna, se portan bien, pero no lo han experimentado, es un mirón. Hay otro mirón, éste parece más viejo, es de esos que se pregunta: ¿Y si fuera verdad qué hay un amor que yo todavía no experimento? ¿Y si fuera verdad qué necesito de ese abrazo? Y de éste hijo que aparece de rodillas, sabemos que se ha equivocado mucho en su vida, ésta rapado y antiguamente, el quitarle el pelo a un hombre, ahorita es la moda, pero antes solo a los locos y a los presos. Éste chico que lo ha perdido todo, ésta descalzo, con su vestido roto y recargando su frente sobre las entrañas de misericordia del Padre, experimentando el amor de Dios.

Oración a Dios Espíritu Santo
Ven Espíritu Omnipotente, te rogamos nos llenes del don de Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana; resistiendo con paciencia las adversidades. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Del santo Evangelio según San Lucas capítulo 15, versículos del 11-32.

Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su fortuna viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.”El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!” Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.” Palabra del Señor

¿En que momento es cuándo un hijo reclama la herencia de su Padre? cuando su Padre ha muerto, sin embargo,  en la parabola, el hijo menor —estaría deseando que se muriera su Padre— tanto así que no puedo esperar y fue entonces que le pidió la parte de la herencia que le correspondía. Después el hijo abusando de su libertad bajo una actitud irresponsable de la ley, ética y moral, mal gastó todo lo que tenía y empezó a pasar hambre, pero un hambre extrema que hasta la comida de los cerdos le parecía buena. En un instante se pone a pensar: «Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros». El Padre vio que a lo lejos se aproximaba su hijo, y no se quedó esperando, sino que salió corriendo y se lanzo hacia él abrazándole. En seguida el Padre le ordeno a sus sirvientes —Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.

Todos tenemos secretos que hablan de nosotros, partes de nuestra vida que mantenemos ocultas y que nadie las conoce. Imagínate que de pronto esos secretos se publican y son difundidos por todas partes, haciéndote pasar la vergüenza más grande de tu vida. Dios no quiere tu desnudez. Dios es un Padre que vuelve a dar al hijo lo que antes poseía «Traed aprisa el mejor vestido y vestidle».  

Imagínate que te encuentras charlando con un Arquitecto y le preguntas: —Usted ¿Para qué es bueno?, —él te respondería que es bueno para construir edificios, casas, escuelas, etc.— Ahora imagina que estas charlando con un Físico Matemático y le haces la misma pregunta: —Usted ¿Para qué es bueno?, —él te respondería que es bueno para las matemáticas, para los números—. Y si le preguntas a un Sacerdote te respondería: —Soy un buen transmisor del evangelio. Con esto te darás cuenta que todos somos buenos para algo, y a medida en que vamos creciendo desarrollamos habilidades. Pero, si nosotros le preguntáramos a Jesús, —Señor y ¿Para qué eres bueno tú?—él nos diría—, —Yo soy bueno salvando almas, cargando con pecado ajeno, pero saben cuál es mi arte favorita, hacer parábolas para expresar lo que tengo en el alma y tocarlos a ustedes. Y si le pidiéramos a Jesús: —Señor, resúmenos todo lo que viniste a decir al mundo en unas pocas palabras, Él nos diría: —Dios es su Papá. Eso es todo, la gran revelación que Jesús nos trajo es la paternidad de Dios, pero no un Padre como el tuyo, ni como el mío, sino el mejor Padre que pudiera existir, sueña al mejor Padre, el Padre que todo lo puede, el Padre que te ama y que te amará siempre con ese amor que nunca jamás se va a apagar.

Cuando tú y yo oramos es para encontrarnos con nuestro Padre,  un Padre que quiere vernos libres, felices; que no has podido ser fiel en tu matrimonio, que no has podido ser honesto en tu trabajo, has mentido y ahora estás en problemas, has sido muy egoísta y has alejado a mucha gente de ti, has actuado con violencia o has cometido un delito grave; su corazón le dolió, porque él sabía que todo esto traería dolor para ti. Nosotros no ofendemos a Dios con nuestras malas acciones, él se entristece por el hecho de que todo esto nos afectará a nosotros, nos hacemos daño a nosotros mismos, pero él nunca dejó de amarte y tú te has estado escondiendo, tal vez inconscientemente, y has caminado por tantas sendas, pero él te dice hoy: —Corre a mis brazos hijo, porque lo único que tengo que darte es amor. Y tu me dirás a mi: —No me parece justo que una persona malvada, pecadora, vuelva y así como así, ven que te haremos una fiesta porque volviste. Yo te diré que si es justo porque no solo tenemos un hermano que nunca se fue de casa, un hermano que nunca le falto a nuestro Padre, y que cuando ese hermano vio que nos fuimos, que caímos, ese hermano se prestó para cargar con nuestro sufrimiento.

Cristo es tu hermano mayor, porque sabes una cosa, esas manos, las manos de Jesús crucificado que curaban a los enfermos con solo tocarlas están perforadas por tus pecados y los míos. Sus pies que nunca dieron un mal paso, están clavados por tus malos pasos y los míos, por tus malos sentimientos y los míos. Y su cabeza coronada de espinas por tus malos pensamientos y los míos, eran nuestros pecados los que él llevaba y los pago todos, y tu solo tienes que acercarte a un sacerdote con humildad y decirle: —Padre, yo pequé—, y el Padre te va a dar el perdón seguro, porque ya está pagado, seguro que te lo va a dar. Deja de pensar en que no tienes perdón de Dios porque su misericordia es muy grande, además un hijo que se pierde es el sacrificio de Jesús que no tuvo sentido para esa persona, así que ¡levántate! y no caigas más.

Al final, la parabola del hijo prodigo quedó inconclusa, no sabemos si el hijo menor se quedo, si el hijo mayor entro a la fiesta, la decisión es tuya.

Señor Jesús te damos gracias por bajar del cielo a revelarnos que Dios es nuestro Padre, te damos gracias porque cargaste con todos nuestros pecados y gracias a ti nuestro Padre nos Ama, y no tenemos nada que temer porque él es nuestro Padre. Gracias Jesús nos entregamos con confianza a nuestro Padre, nos metemos en sus brazos y de él esperamos sanación, sabiduría y libertad, gracias porque somos tus Hermanos, Padre gracias porque somos tus Hijos. Amén

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